jueves, 17 de diciembre de 2009

Sueños y realidades


Sueño con los montes de tu orografía, con los oscuros prados que abonan el valle en el que un pozo, más allá de la sequía, me conduce a despeñarme en pos de tus muslos.
Si mis manos se enredan en tu pelo, adivino el pensar de tus arrugas, sin reproches comprendo el agujero que dejaron almanaques de una vida.
Cuando me miras y entornas los ojos, con la luz de tu interior alumbraría mil y una noches que rescaten de las sombras, intactos, los deseos de semillas. Plantemos en el mar nuestros veleros, fijemos rumbo sin tormenta, que detrás dejaremos aguaceros que inunden los desiertos, cicatrices de enseñanzas aprendidas en el tiempo de los páramos y los miedos.
Qué dificil inventar nuevos mapas, que no terminen en los contornos conocidos de la rutina y el desconcierto, que inventen nuevas armonías para desatar la secuestrada inocencia, perdida entre silencios, choques, pasados. ¿Conservas tú la esperanza, la ilusión de los amaneceres en nuestra ventana o acaso esperas que el tiempo, ese cretino descreído, lo cubra todo de polvo y olvido?
En tu espalda escribiría unos nuevos derechos para el ser humano que invocasen la alegría en tiempos tristes, la confianza tras la decepción, la posibilidad de reinventarse una y otra vez, el uso de la memoria a corto plazo para situaciones enquistadas, la risa como bandera, el juego como código de aproximación, el corazón abierto como patria, la tranquilidad como empleo, la esperanza como destino, el amor como excusa para abrir los ojos, el reconocimiento como credo, el equilibrio como planeta.
En tus manos acurruco las mías y siento que se adaptan a tus formas sin brusquedad ni esfuerzo. Tu ser aparece en mis noches tras la pesadilla, como refugio con fuego. De tus ríos a mis valles, perdidos, llenando de suspiros los espacios, las esquinas, las dobleces de unas sábanas que se pierden en la cadencia aritmica de nuestros vientres. Así transcurre la vida saltando de tus ojos a los míos, hecha un ovillo en tus brazos como nidos, recogiendo frutos que toman por setas, sintiendo a veces tu corazón en el mío. Sueño y realidad confundidos entre tu navegar y el mío.

1 comentario:

Cartas en la noche dijo...

Me quito el sombrero, Señora, ante esta cascada de imágenes nacida de la enajenación amoroso, de la perplejidad y de las iluminaciones. Me quito el sombrero mientras me preparo a salir de su munda, cosa que, en este momento, me parece imposible...Dejadme seguir, Señora, dentro de vos...