viernes 11 de julio de 2008

Mi primer premio chispas


Gracias a Felito por este premio que me ha hecho mucha ilusión
http://oeidodefelito.blogspot.com/
Este premio conlleva las siguientes normas:

1. Se guarda el premio con el enlace correspondiente a la persona que te lo ha concedido.

2. Compartir seis valores importantes y seis que no soportas.

3. Elegir a seis personas .

4. Avisar a los galardonados dejando un comentario en su blog.


6 valores importantes:


-La amistad
-El amor
-La familia
- La cultura
-La solidaridad
-La empatía

6 valores que no soporto:

-La falta de empatía origen de todas las guerras
-La hipocresía
-El egóísmo
-La falta de espiritualidad
-Los malos tratos a cualquier ser vivo
-La falta de sensibilidad

Yo entrego este premio a mis blog preferidos,
que me alegran el día a día :

para mirada: por su sensibilidad y su valentía http://miradadeagua.blogspot.com/
para chio: por la belleza de su ser http://chiochiochio.blogspot.com/
para meiga: por cogerme de la mano aunque esté muy lejos http://meigaenalaska.blogspot.com/
para Tania por despertar mi sonrisa en momentos de apagón http://laexplosiondelsilencio.blogspot.com/
para irene por el calorcito humano ese que se le escapa por todos sus poros http://ireneantonymas.blogspot.com/

jueves 26 de junio de 2008

La comodidad


Tiene el amor algo de cómodo?
En el sentido de encontrarse a gusto, de ser uno mismo, de no andar con hipocresias o sutilezas exageradas supongo que si. Pero el amor no siempre tiene la cadencia necesaria para que no nos incomode, no siempre nos toca bailar cuando llevamos calzado adecuado, o los martes y los viernes nos viene mal hacerle caso.
El amor tal y como lo busco es atropellado, imprevisto, sorprendente, cuando me acoge para mecerme me dejo ir, pero no puedo acocharme en un colo dentro de un horario previsto. Mi amor sale pitando porque no hay nada más importante que encontrarse con el amado, mi amor deja el espacio suficiente para crecer individualmente porque tiene un gran espacio común donde confluir. Mi amor no entiende de horarios, reglas, retrasos o aplazamientos. Mi amor lo da todo porque todo lo recibe y lo que no está dispuesto a dar no es arrojado como lanza punzante.
Mi amor es generoso, complaciente sin perderse en perspectivas inapropiadas, aventurero y provocador, no concibe la rutina de los saludos cansados. Mi amor busca sonrisas complices al tiempo que acaricia sin usura. Mi amor escucha y después habla y si no se le ocurre nada tararea sones que tranquilizan las dudas.
Mi amor perdido, inexistente, escurridizo, salado como agua de mar, se queda mirando esos amores adolescentes de las primeras veces y se encuentra tan cansado, tan derrotado. Ve la energía de un sentimiento recién nacido y no puede más que envidiar la intensidad perdida por el paso de los años. La añoranza de la esperanza puede más que la comodidad de un tiempo semicompartido, no cree pero quiere creer... Hay algo más impreciso?

jueves 19 de junio de 2008

Los chicos-tomate


Desconfío del amor a mi pesar... Desconfío de los estragos del tiempo. Desconfío de la intensidad de los sentimientos de los hombres... Cuando dicen amor, la mayor parte de las veces quieren decir sexo asegurado para los próximos ¿meses? ¿años? Sé que no estoy siendo muy justa, que hay excepciones, que hablar de los hombres y sus tópicos es como hablar de los catalanes, vascos, gallegos, chinos....... No somos genéricos en el amor, somos individuos. Más últimamente me encuentro que muchos de los hombres con los que me encuentron hablan del amor y se situan ante él como si fueran una planta de tomates.
Me explicaré.
Mis (es un decir) chicos piensan que el amor tiene fecha de caducidad: nunca supera los tres años, que tiene fases que van de la pasión a un aburrimiento mortal, que el 80% de una relación es tener buen sexo, que las mujeres queremos atrapar en una vida completamente anodina y ñoña a un hombre que nos haga sentirnos seguras, y que esto es así, como es así que una planta de tomates florece, da tomates verdes, que luego son rojos, luego se pudren y la planta se muere. Este es el ciclo inpepinable del que ninguna planta de tomates se libra, a no ser que nos metamos en materias botánicas y dediquemos una serie de cuidados y paliativos a la planta en cuestión. Yo les llamo chichos-tomate, esta visión de la vida en la que la voluntad, la libertad y la no determinación no tienen cabida. En la que las cosas ocurren por unas fuerzas indeterminadas de las que ninguno nos podemos librar. En las que la responsabilidad individual, el compromiso y la propia actitud no tienen ningún espacio. Es la visión mecanicista del amor, la disculpa perfecta para no intentar sentir, expresar, arriesgarse, ponerse en ridículo, sentirse incómodo, replantearse quién es o quien deja de ser uno.
Lo malo de los chicos-tomate es que van haciéndome mella, haciendo que me plantee si yo también creo en la incapacidad de pervivencia del amor. Estoy en un mar de dudas sobre si la vida amorosa es algo como la comida basura o como un buen guisado que necesita de mucho tiempo de cocción, vino bueno que lo acompañe, una buena tertulia, un postre que realce el cambio de sabores, un café que te despierte del sopor de sentirse saciado y un buen paseo con alguien a quien quieras para rematar un momento que no sabe de prisas.
Teóricamente me situo sin dudarlo en esta segunda opción, no en vano mi primera relación duró veinticuatro años en los que hice de todo por conservar vivo mi sentimiento. Pero ahora tras verlo fracasar estripitosamente mi confianza en el sexo contrario se resquebraja, se llena de una realidad que no me gusta. NO quiero aceptar que el hombre sea un ser incapaz de un sentimiento verdadero, que biológicamente esté tan condicionado que tenga que ir de flor en flor como las abejas y que nada que él pueda hacer pueda conseguir que tras pasada la etapa pasional se aburra como una ostra con la misma mujer.
¿qué pensáis vosotros /-as? Me ayudaría mucho que pudiéramos hablar sobre este tema libremente y leer las verdaderas opiniones de hombres y mujeres más allá del topicazo. Sé que la elección es mía pero en este momento me muevo en blanco y negro, regaladme un poquito de color.

jueves 12 de junio de 2008

Inocencia


Lo fugaz o lo permanente?
La verdad o los espacios oscuros?
Martina coleccionaba contrapuntos más allá del arco de su violín. Se movía como pez en el agua entre las contradicciones de la existencia que se abrían en abanico ante sus ojos, dotando a la realidad de una riqueza infinita de opciones y amalgamas graduales. Lo que a sus ojos eran un don, parecía a miradas ajenas un carácter pusilánime vacío de acciones, directrices, objetivos...
De los que se llamaban sus amigos surgían reproches ante tamaña falta de decisión. La montaña o la playa?
La montaplaya- respondía ella, arrebatada por una sonrisa picaruela.
Venga ya Martina, elige. Excursión a dónde?
A la montaplaya- respondía con terquedad.
Martina lo quería todo, lo buscaba todo y quería encontrarlo así, enterito, lleno de matices, sin renunciar a nada. Todo le parecía valioso. La vida como un inmenso síndrome de Diógenes del que naciése algo nuevo cada día.
La primera vez que se enamoró quiso hijos y vejez en el mismo instante en el que el primer beso estallaba en su boca. Por supuesto que fue un segundo, pero un segundo tan claro, tan verdadero, tan afín con el ritmo universal que no pudo volver a reproducirlo. Así que se dedicó a besar nuevas bocas para recuperar la certeza de la verdad esencial de su vida. Ese momento nunca volvería pero Martina no cejó en su empeño ni se deprimió por ello. Decidió experimentar nuevas sensaciones en una graduación más baja pero igualmente placentera. Coleccionaba besos de colores, de sabores, de estaciones del año, de nostalgia, de alegría, de emoción, besos como catedrales solemnes y gradilocuentes, besos de río: refrescantes y escurridizos, besos de paraguas (esos que te quitan la humedad), besos de alcanfor un poco rancios, besos mareados con sabor a guindas, besos de escondite sonoros y rápidos, besos de manzanas abiertas plenos de misterio, besos de elefante en cacharrería interrupciones abruptas...
Martina tenía tantas y tantas clases de besos que cuando alguno le pedíamos que nos diera uno, comenzaba a listarlos y era imposible hacer ninguna otra cosa que esperar y elegir.

viernes 30 de mayo de 2008

DEBERIA HABER....


Es difícil comenzar la vida a los 42 años teniendo la esperanza intacta y los ánimos encendidos. Comenzar desde cero en todo, en el amor, en el trabajo, en una ciudad nueva, con personas nuevas y escenarios que desconoces. Hasta comprar un jabón se hace una tarea que requiere esfuerzo al no conocer las direcciones de las calles y acabar con tu coche perdida en un barrio totalmente extraño.
Todo es nuevo y esta sensación que hincha el pecho y acelera el corazón, te hace sentir viva por momentos y aterrada por otros. Si las cosas se ponen difíciles, es entonces cuando vuelves la vista atrás y analizas todo lo que pudiste haber hecho y no hiciste, todos los porqués de las elecciones anteriores que ahora alcanzan dimensiones de gigante y vuelven a pasarte facturas que pensabas pagadas mucho tiempo atrás.
¿De que sirve todo este ejercicio mental? Pues de absolutamente nada. Una vez que eres consciente de lo que pudo ser y no fue, es mejor dejar de darse golpes en el pecho, comprar tiritas y cerrar las heridas que sangran.
La vida debería ser más fácil, no pelearnos tanto por la supervivencia. Observo los leones en los documentales de la dos durmiendo despúés de haberse zampado una gacela tompson y no puedo más que sentir una envidia... ¿porqué ellos si y nosotros no? Sería curioso ver a un león trabajando en un circo para poder ir a comprar un trozo de ñu al supermercado, al tiempo que su señora leona manda a los leoncitos al cole leonés, el cual ha subido los precios y han de cambiarse de territorio selvático.... Nuestra vida es francamente absurda, esclavos de un trabajo, con un horario rígido que nos impide desarrollar las partes más humanas de nosotros mismos, dándo nuestro tiempo a cambio de un trozo de papel o de metal que cambiar por objetos, comida, escapadas de la realidad tal y como la hemos creado. Y si tienes una vocación laboral ¿cuántas zancadillas, tropezones, obstáculos para desarrollarla? Hasta cuando seguiremos manteniendo este ritmo? Las expectativas del éxito en la vida se me revelan en ocasiones tan ajenas que me siento un camaleón lleno de pintas amarillas por entonar con el ambiente.
Y parecería una ingenua si no pensase que vivo en esta sociedad y que podría irme al monte de anacoreta. Tonterias. No duraría ni una semana de anacoreta, ¿mis genes están programados para la vida autosuficiente? Pues creo que no, podría hacer muchas cosas pero no sola, no sin comunidad, no sin amigos, no sin otras personas a las que hablar, tocar, sentir. Lástima que no tenga alma de Robinson, la fortaleza de Conan, la destreza de Macgiver, y el cuerpo de Lara Croft.

miércoles 28 de mayo de 2008

Bálsamo


Contacto de aceituna traes a mi alberca,
a la hora bruja en la que la luna
irrumpe bañando las caracolas,
que mi pelo mixtura con aguaturmas.
En tus brazos sostienes sin emergencia,
aunque telarañas cuelguen sobre tus cuncas,
respiración melódica, rumor de curvas.

Terciopelos de escarcha son en mi alma
el silencio a gritos que no reclama,
tras tu estela dejas sólo cordura
aplancando dudas de mi locura.

Por eso me duermo meciendo el sueño,
que después llegarán las horas muertas
llevándose a cuestas entre legañas
calor y bienvenidas entre lo nuestro.

jueves 22 de mayo de 2008

Post para descreídos


Usabas el tono de tu voz como nadie. Mirabas en mis ojos y sentía que tu mirada penetraba mi alma, recorría mi ser de arriba a abajo. El tacto de tu piel estaba hecho para ser surcado por mis manos provocando pequeños terremotos de susurros. Te dabas entero sin reservas. Escuchabas mis disertaciones sobre mis miedos y lograbas que no me sintiera sola, que mantuviera la esperanza en que pasase lo que pasase tú estabas para mi.
O quizás eso es lo que yo necesitaba ver al otro lado de mi misma. Mi propia necesidad de conectar intimamente con un otro yo, me hizo no darme cuenta de que la intensidad de mis momentos no coincidía calificativamente con la tuya.
Si mi corazón se agitaba enternecido, yo miraba a tus ojos y en ellos descubría un destello de agua al que nombraba como emoción, cuando lo que te ocurría era que el humo de mi cigarro había irritado tus lagrimales.
Si te temblaba la voz al pronunciar mi nombre, yo apuntaba tus maneras de enamorado que igualaba a las mías, cuando en realidad, el frío y la humedad de una casa sin calefacción decomponía la presencia de tu cuerpo.
Cuando apretabas mi mano en los senderos del bosque, me invadía una ternura de infancia, tú simplemente tenías prisa por llegar a la meta, y si te parabas en una bifurcación no era porque tu ritmo echase de menos mis pausas, sino porque el hambre rugía en tu estómago.
Tus dedos recorrían mi piel en las noches con pasitos de enano enfundado en seda, exploración de mis tientos, pensaba yo, mientras tú sumabas la cuenta de los días que restan para acabar tus proyectos.
Cuando distante tu mirada se perdía en las nieblas, imaginaba encantamientos de mi voz de sirena, eran cocodrilos lo que buscabas con tu disfraz de anacoreta.
Así fueron pasando los días, yo mirándome en tu espejo convexo, tú más allá de cualquiera de mis pensamientos. Acaso ensimismada en la profundidad de lo mío, no noté la sequedad de tus pasos en mi río. Ahora que te alejas mi confusión perpleja, no atiende palabras ni quejas, pues sigo pensando que tras tu estela, volverán las rosas y la canela.
Mientras tanto descreo a todas esas voces que a gritos me llaman por los cajones en los que dejaste, sin sol ni luna, atadas las llagas sin amargura de los tiempos que fueron y ya no son, sin necesidad de amparo en la soledad.