miércoles 3 de febrero de 2010

Sueño andaluz


Taconea en mi sueño una copla
que habla de verdes y leños.
Caracolea acentos sureños
respirando trufas, mazapanes y huevos.
Sin querer sigo bailando
al son que deshiela el invierno,
me pregunto dónde está el final
de este collar sin su dueño.
El perro que ladra a la luna,
a golpe de manchas y azares,
trenza melodías de pizarra
que se quedaron sin azahares.
Y el camino se hace grande
paso a paso,
tras las horas.
No me despiertes,
no hagas ruido...
cierra con cuidado
ventanales,
dejando pasar la sonrisa
de amapolas y trigales...
Ya más tarde la gúadaña,
la parca con su negro velo,
desocultará los ases de la manga
a pesar de todos los cielos.
Volantes de la orilla de mi falda
rebrotad en los parques de las sierras
acunemos silencios y trapecios
que redoblen en el país de los sueños.

lunes 25 de enero de 2010

mal día


Hoy tengo un mal día, uno de esos días en los que estás hipersensible y vas tragando una a una las píldoras amargas que te encuentras, quizás esperando un bálsamo que te suavice los nervios o la garganta. Es uno de esos días en los que las opiniones de los demás te entran más allá de la dermis, en los que te quitaste la armadura y la dejas al aire para que pierda el moho. Charlo conmigo misma sobre la intrascendecia de las palabras, lo tonto de mis entreceños, la inutilidad de pasar un segundo más con esa sensación en el vientre. Y quiero salir, a que me dé el aire, a que me dé el sol, a que me dé la gana, a que me den... tan sólo un poco, un poquito. Quizás un abrazo, quizás una sonrisa, quizás un hola qué tal. Rodeada de gente y, sin embargo, sintiéndome sola.
Nunca me sentí en pedestal, nunca siento cátedra al hablar, mi única postura defendible es que no sé, que aprendo, que no dejo de aprender, de buscar, de ir. Para comenzar una y otra vez. Hablo desde mi, no desde una enciclopedia. Odio el envaramiento catedrático de aquéllos con los que comparto oficio y que enarbolan la bandera de la sabiduría como si de su posesión más íntima se tratase. En fin... Yo sólo sé como me llamo y que algún día dejaré de llamarme.

lunes 18 de enero de 2010

Aniversario


365 días pasaron tan rápido! Apenas cuento con tiempo para mi, inmersa en la aventura que crea caminos y desempolva papiros escritos entre cenizas. De este año que se fue rescato el sabor de tu boca, el calor de tu piel, la curva de mi cadera en la que tu cabeza encaja perfectamente. Nuestra manera de encontrar la mirada del otro, la molestia de que el tiempo transcurra como desbocado cuando nuestro espacio se reduce. Mi mejor regalo de cumpleaños eres tú sin duda. Soy muy afortunada.
Pero también rescato el mundo, los lugares transitados de caras conocidas y desconocidas, la búsqueda de un trabajo del que me sienta satisfecha, los 180 pares de ojos que me escrutan todos los días: unas veces con cariño, otras con burla, otras con enfado, otras con indolencia pero que me obligan a revisar mis miedos, mis conocimientos, mi manera de ser. A no permaneces inmóvil como estatua para poder entenderles, a inventar palabras, anécdotas, ascensores para subir en busca de algo que, en ocasiones, es dificil de definir.
Agradezco los libros, esas historias que se funden con la mía, que me inspiran y me llevan por el mundo en zapatillas y bata de casa. La música como antídoto de la amargura y del silencio no buscado. Doy gracias por mi falta de rencor, por poder superar los malos momentos y estar en camino de que los buenos no pesen con nostalgias de juventudes y locuras. Agradezco cada uno de mis 44 años, que me han traído hasta aquí, que me sostienen cuando dudo, que me recuerdan que todavía hay muchos más por delante, mucho más que ver, sentir, oler, morder, saber, amar y comenzar.

lunes 4 de enero de 2010

Malos y buenos propósitos



Nace un nuevo año, al fin y al cabo no es más que un dígito, una marca más en el cabezal de nuestras camas. La terminación de una fecha, el encabezamiento de un talón que iremos llenando a lo largo de los días. A qué viene tanto alboroto, tanta explosión de alegría tras la ingesta de 12 uvas, cuando el resto de la noche fue una cena como tantas otras a no ser por los brillos, los peinados, las prisas por acabar.
Porqué hay que gritar hasta desgañitarse, drogarse hasta caer de culo, beber sin sed, vomitar para seguir comiendo, no acostarse hasta bien entrado el día uno y aparecer por el bar fardando de la hora en la que te acuestas. Da igual la edad que tengas, la procedencia, los estudios, el barrio, el color de pelo, la hipoteca, el número de hijos, que tengas perro o gato, que seas hetero, homo o lesbi. Todos con esa sensación de que hay que salir o emborracharse en fin de año para no ser menos, para no ser triste, para no ser seta, para no ser un friki, distinto, rarito, solitario, perdedor, aburrido, desganado, nostálgico o amargado.
Todos los años el mismo rito, la misma resaca, la misma falsa sensación de felicidad momentánea que se escapa igual que los detritus de la noche por el baño.

Mi propósito para este año es estar contenta todos los días, o al menos intentarlo. Ver el lado positivo de las cosas. Aprender de la vida sin amargura, apreciar todo lo que hay en mi vida que es mucho. Acercarme a aquéllos que producen cercanía sin cobrarla a largo plazo, mostrarme más dispuesta a sorprenderme, ser más comprensiva con defectos propios y ajenos, dejar de juzgar o hacerlo menos, reir por lo menos una vez al día, no ponerme verde cada vez que me veo al espejo, practicar la paciencia como mejora laboral, practicar la paciencia como actividad amorosa, practicar la paciencia como religión. Seguir sintiéndome ignorante para poder seguir aprendiendo, bailar al menos una vez por semana, reconocer mis aciertos, reconocer mis errores, aprender a pedir ayuda cuando lo necesite, estar ahí para cuando me lo pidan aquéllos que quiero. No utilizar el chantaje emocional como moneda de cambio, no mentir o hacerlo de forma inofensiva, jugar más con mis sobrinas y dejar atrás el pasado que rasca como las toallas sin suavizante dejando de preocuparme y de querer al que me demuestra una y otra vez que no me quiere.

lunes 28 de diciembre de 2009

Nupcias


Desprenderme de ti, de tu nombre, de tu gesto, de las raíces que te trajeron, de los árboles plantados, de la esperanza en forma de amigo, de la necesidad de justificarte. Desprenderme y enterrarte como tú, sin duelo ni ceremonia, sin testigos ni juramentos, sin llevarte a la espalda como losa, sin abrazo de consuelo ni de reproche. Desilabar una a una las palabras que tejieron alamedas en las que encontrarnos. Desclavar las rosas, los árboles lilas, los magnolios, los bulbos florecientes de la selva, las vincas nacientes de los muros tras los que ondea tu bandera en las almenas.
Dejar que la corriente de tu río se renueve sin que refleje mi silueta, sin que se acuerde de mi nombre, sin que le llene de hojas las costillas a tu esqueleto rescatado del planeta aquel de la rosa y el príncipe, ese que se convirtió en sapo sin reservas.
Amistad ya no te invoco, ya los ecos de mi gritos no se pierden en tus salas, ya no espero tu vestido hecho de inocencia, ya la justicia despareció y solamente la desmemoria se hizo dueña. Así mi paso se aleja del pasado, se pierde entre las luces del presente y ora porque el futuro me encuentre sonriente.
A los azahares que ahora vistes, me planto haciendo una mueca. Que te duren en alcanfor más que lo que duraron tus deudas, tus cuitas, tus enredos, tu bienestar es la meta, y si en el camino quedamos heridos de muerte y sin cruceta, ningún remordimiento entrará en tu dura cabeza. Es el precio de la vida, el que pagamos por caminar las sendas, las montañas y los valles, que de otra no hay manera. Más quién sabe si aquéllo que dimos no vendrá de vuelta.

sábado 26 de diciembre de 2009

Compromisos


El whisky bajaba caliente y dulce por su garganta, reconfortándole el cuerpo, entumecido, estupefacto, incrédulo y rendido ante la evidencia de una noticia que no esperaba. Su pensamiento volaba entre la duda y la certeza, la risa y la decepción. Se preguntaba a si misma qué era lo que sentía pero no acertaba a encontrar la definición adecuada. Pensó que quizás necesitaría un tiempo.., que ya reaccionaría... ensayando estados que no se producían.
Él se casa...
Y qué si antes era un antibodas, y qué si ella lo deseó durante los más de veinte años que duró su relación, y qué si tuvo que asistir sola a todas las bodas de familia y amigos porque él no iba nunca a bodas, y qué si la palabra matrimonio le producía una urticaria que impregnaba cada poro de su piel haciéndole saltar como gato mojado.
Lo único claro es que lo que fue válido para su vida en común, no lo era ahora para su nueva mujer. Imaginó pedidas de mano fantásticas, románticas, íntimas, multitudinarias, escandalosas, preciosistas, bastardas, pasotas, diferentes. La fantasía recurrió a todo el imaginario de comedias románticas al más puro estilo pastelito norteamericano. Intentó que alguna de estas imágenes le doliesen, pero observó que no, solamene el que el no hubiese considerado adecuado contárselo, que se le escapase a un familiar que supuso que entre ellos el amor había dado paso a la amistad, conseguía pellizcar su corazón. Deseó mirar a sus ojos y desearle felicidad y manifestar su orgullo por su cambio, por dejar que alguien, por fin, le cambie algo.
Él había encontrado a la mujer de su vida, y ella no lo era ya hacía mucho tiempo. Fue muy duro rendirse a su olvido, a su no-reconocimiento pero esa era la realidad y ahora el tiempo ya había pasado.
Abrió el joyero buscando algo que ponerse para salir a la calle, allí encontró todos los anillos que él le regaló y pensó que era un absurdo seguir guardándolos. Los anillos significaban para ella el compromiso que tuvieron en su vida anterior y ahora parecían recuerdos vacíos como las baratijas rechamantes de la zona de bisutería de un chino. Ya se le ocurriría que hacer con ellos, no había ninguna prisa. El cordón umbilical, que invisible, notaba pese a los dos años y medio transcurridos, se cortó en el momento de la noticia. Fátima notó en su vientre el tajo, el agujero que dejó y como se fue cerrando durante todo el día. En su cabeza sólo la frase Pepe se casa, se repetía como si a fuerza de pensarla pareciese más real, menos imposible.

Poco sabía ella que al cabo de unos cuantos días su imaginación daría paso a la realidad y que absolutamente nada de lo pensado se mantuvo intacto después de aquéllo.

sábado 19 de diciembre de 2009

Mi lugar en el mundo


Mi lugar en el mundo no entiende de fronteras, ni de espacios, ni de ríos o mares. Mi lugar no se encuentra en los mapas, no lo describen los libros de geografía, o las fotos aereas de los aviones topográficos. No comporta límites que abarquen ferrocarriles o senderos. Mi lugar está allí donde la palabra es entendida con el corazón, donde siempre hay una mano que acoge al visitante, donde el vino acerca algo más que el choque de unas copas. Donde la mirada cómplice ahora sonríe o consuela los tiempos de nubes negras que anuncian lluvias. Donde los abrazos son el pasaporte, donde la amistad es la consigna, donde hay calor más allá de las estufas. Mi lugar en el mundo son las almas de aquéllos a los que nombro en tiempos de guerra y de celebración. De mi centro a su centro, de mi nombre a los suyos, de mi pasado a nuestro futuro. No encuentro un sitio mejor en el mundo que aquel en el que me reconozco vibrando en la misma frecuencia, aquél en el que el bien conjuga con todos, donde no hay exclusión sino acogida. Gracias por recordarme porqué es importante estar viva. Perderse para reencontrarse queriéndonos........... NO HAY MEJOR LUGAR EN EL MUNDO.