jueves, 19 de junio de 2008

Los chicos-tomate


Desconfío del amor a mi pesar... Desconfío de los estragos del tiempo. Desconfío de la intensidad de los sentimientos de los hombres... Cuando dicen amor, la mayor parte de las veces quieren decir sexo asegurado para los próximos ¿meses? ¿años? Sé que no estoy siendo muy justa, que hay excepciones, que hablar de los hombres y sus tópicos es como hablar de los catalanes, vascos, gallegos, chinos....... No somos genéricos en el amor, somos individuos. Más últimamente me encuentro que muchos de los hombres con los que me encuentron hablan del amor y se situan ante él como si fueran una planta de tomates.
Me explicaré.
Mis (es un decir) chicos piensan que el amor tiene fecha de caducidad: nunca supera los tres años, que tiene fases que van de la pasión a un aburrimiento mortal, que el 80% de una relación es tener buen sexo, que las mujeres queremos atrapar en una vida completamente anodina y ñoña a un hombre que nos haga sentirnos seguras, y que esto es así, como es así que una planta de tomates florece, da tomates verdes, que luego son rojos, luego se pudren y la planta se muere. Este es el ciclo inpepinable del que ninguna planta de tomates se libra, a no ser que nos metamos en materias botánicas y dediquemos una serie de cuidados y paliativos a la planta en cuestión. Yo les llamo chichos-tomate, esta visión de la vida en la que la voluntad, la libertad y la no determinación no tienen cabida. En la que las cosas ocurren por unas fuerzas indeterminadas de las que ninguno nos podemos librar. En las que la responsabilidad individual, el compromiso y la propia actitud no tienen ningún espacio. Es la visión mecanicista del amor, la disculpa perfecta para no intentar sentir, expresar, arriesgarse, ponerse en ridículo, sentirse incómodo, replantearse quién es o quien deja de ser uno.
Lo malo de los chicos-tomate es que van haciéndome mella, haciendo que me plantee si yo también creo en la incapacidad de pervivencia del amor. Estoy en un mar de dudas sobre si la vida amorosa es algo como la comida basura o como un buen guisado que necesita de mucho tiempo de cocción, vino bueno que lo acompañe, una buena tertulia, un postre que realce el cambio de sabores, un café que te despierte del sopor de sentirse saciado y un buen paseo con alguien a quien quieras para rematar un momento que no sabe de prisas.
Teóricamente me situo sin dudarlo en esta segunda opción, no en vano mi primera relación duró veinticuatro años en los que hice de todo por conservar vivo mi sentimiento. Pero ahora tras verlo fracasar estripitosamente mi confianza en el sexo contrario se resquebraja, se llena de una realidad que no me gusta. NO quiero aceptar que el hombre sea un ser incapaz de un sentimiento verdadero, que biológicamente esté tan condicionado que tenga que ir de flor en flor como las abejas y que nada que él pueda hacer pueda conseguir que tras pasada la etapa pasional se aburra como una ostra con la misma mujer.
¿qué pensáis vosotros /-as? Me ayudaría mucho que pudiéramos hablar sobre este tema libremente y leer las verdaderas opiniones de hombres y mujeres más allá del topicazo. Sé que la elección es mía pero en este momento me muevo en blanco y negro, regaladme un poquito de color.

5 comentarios:

Meiga en Alaska dijo...

Mari, vaya temita que traes hoy a colación. Creo que conoces más o menos mis ideas al respecto, y creo que has dado en el clavo al mencionar tres aspectos claves de toda relación: responsabilidad individual, compromiso y la propia actitud. Sin esos tres ingredientes no hay relación que dure más allá del flechazo inicial (aunque se arrastre luego un rato más por la costumbre o por lo que sea).

Cuando alguno de esos ingredientes no está presente es difícil pasar los baches, los ratos donde el amor parece que se desvanece, las broncas, e incluso las atracciones hacia otras personas.

También creo que la sociedad de hoy en día ha evolucionado de manera que nos creemos con derecho a tenerlo todo en una relación porque sí, sin darnos cuenta de que el amor romántico es un concepto relativamente nuevo en la historia de la humanidad, y que en realidad no es más que uno de los componentes que hacen que una relación funcione y tire p'alante.

De todos modos, qué podemos agregar que no se haya dicho ya, hermana? O que si se haya dicho, vaya... Y además, quién soy yo para hablar de relaciones, que por primera vez en mi vida he cruzado mi propia barrera numérica y me he estrenado un nuevo record histórico, cuatro añitos del ala...

En fin, guapa, que nos vemos en un plis y que me muero de ganas. Y a los hombres tomate, lo mejor es meterles un buen mordisco, digerirlos bien, y luego cagarlos. Aunque quede muy bestia :)

Te quiero

Néctar dijo...

Mariani, qué quieres que te diga a todo esto. Has dado en el clavo con el temita chica, pero sabes que mi hombre es un caso especial, la rara a veces soy yo, incluso creo que puedo tener algo de mujer tomate, no porque vaya a engañar a nadie ni mucho menos, sino porque parece que siempre piensa una: y si tuviera..., y si en vez de con... estuviese con..., y si en vez de ser él así fuese de otra manera.
Yo creo que soy muy exigente en una relación porque lo soy también conmigo misma, pero creo que poco a poco voy valorando lo que tengo, no quiere decir que antes no lo hiciera, sólo que ahora no tengo dudas.
Sinceramente creo que no todos los hombres sean hombres-tomate, es el topicazo pensar que los hombres sólo piensan u quieren tías buenas y buen sexo pero, mi querida Mari, todo aburre en la vida, es así, está claro que la apariencia es muy importante, aunque todo el mundo se autosugestione negándolo, el sexo es casi primordial para algunas personas, pero gracias a Dios o a los Ángeles que no condicionan la vida de uno.
Creo que los hombres aunque estén con una mujer estupenda en la cama, simpática y además de buen ver, les duraría la primera semana, como mucho el primer mes como tú dices, y acabarían aburriéndose igualmente, eso es el hombre-tomante.
Como todo, en la vida hay que cuidar las cosas, regarlas, mimarlas, hacerlas sentir importantes, valorarlas, recompensarlas, etc. (todas estas cosas que muy bien sabes), pero aún así esto no lo es todo, mira lo que te pasó a tí. Después de 24 años ¿te parece normal? A mí si, ¿sabes por qué?... Cada uno de vosotros tiraba en una dirección, tus prioridades no eran las suyas ni vicebersa y otra cosa importantísima es cerrar los ojos a la evidencia, lo vuestro se terminaba, se caía por un precipicio sin final y, cielo, sólo estabas tú tirando hacia arriba de la cuerda. Te quiero preciosa. Espero haber aportado color a tu oscuridad.

Anónimo dijo...

Yo creo que tenemos que dejarnos de tópicos, cada persona es distinta y así como hay hombres-tomate, también hay mujeres-tomate. Cada uno es como es y no hay que darle más vueltas. En la vida no hay dos personas iguales.
El que tanto ama a Néctar.
Besos

Mirada dijo...

Hay que ocuparse en domesticar, como muy bien decía el zorro del Principito...
Ana, claro que lo sabes, desde bien adentro, y desde todos los poros de tu piel, yo confío plenamente en ti.
No nos conocemos, pero lo intuimos, lo hemos plasmado, leído, deborado, sabemos que nuestra generación está lastimada de un pie.
Hay que ponerse a caminar, con mimo y esmero, duele un poquito, pero así que entra en calor, adquirimos la confianza, perdemos la cojera... y seguimos subiendo la cuesta.
Somos amor, luz, alimento, agua...
lo somos, lo llevamos dentro. Hay que ocuparse en seguir desprendiéndose de todo, asusta un poco, yo al menos estoy asustada también. No sé si encontraré quién me corresponda pero en definitiva lo que más me interesa es vivir a colores.
Pues cocinemos a fuego lento, con el instinto, la voluntad, con todas las riquezas interiores.

En eso creo, desde la teoría y desde la práctica lo intento cada día, ahora me has hecho pensar otra vez de nuevo, una vez más... y cuánto más se piensa más miedo da...

A ellos les debe de pasar exactamente lo mismo, por eso llega la cobardía.

Sin miedo, con valentía llegan las oportunidades.

Me parece que puede venir bien

http://www.apocatastasis.com/clarissa-pinkola-estes-mujeres-corren-lobos-women-who-run-with-wolven.php

Muchos besos y abrazos.

Anónimo dijo...

A sentir también se aprende. Decía unos de los sabios que pasaron por este planeta: "Te quiero, y ¿qué te importa?". Es decir, amar sin depender ¡esa es la cuestión!
Salud