martes, 29 de abril de 2008


Entre los colores del arcoiris
no busques más que presencia,
anales sin cronos no son buenos cometas.
Si la sonrisa te suelta de lazos el alma,
porqué atarla con sarcasmos y rabias?
De algodones me alimento,
tú, tierra riegas bajo tus pies,
más el humo que antaño
obnubiló mi vista,
forma parte de aire fresco
que respiro sin atasco.
Cuando en fuego me convierto,
fenix que asciende sin retorno,
al tronco de tu espalda,
lacero sin encono
de formas desusadas e incendios conmovidos
de vuelos y estrellas sin raíz urdidos.
Antes de después surcamos mares,
henchidas las velas fijamos rumbo,
lástima que esta brújula
desimantase nortes,
que nos guiasen caminos
de vuelta a casa.
Perdida entre nubes devoro algodones.
Tierra socavas entre rincones.