lunes, 15 de diciembre de 2008

Final con carta de ajuste




Querido pasado:

Hoy supe que el amor ha vuelto a tu vida.
Las fuentes no importan, las palabras se las lleva el aire y éste tiene en ocasiones el capricho de convertirse en remolinos que soplan hacia el sur, trayendo retazos de tu vida que oigo sin querer. Podría decirte que me alegra tu apertura a la alegría, al compartir, pero no me corresponde juzgar tus actuales movimientos.
Sólo quiero hablarte de mi. De la sensación opaca que antaño tu silencio provocó en mi pecho. De la angustia de saber que no sabré, que no veré, que no compartiré ni tu alegría ni lo poco que dejaste en tus incendios a no ser las cenizas que traiga el viento, siempre cargadas con tierras y hierbas de otros jardines. Siento la lejanía de los cañones que resoplan en los ecos de llamadas no escuchadas. No es mi afán repetir siempre la misma salmodia. No son mis pasos los que resuenan por las estancias frías a las que el fuego no calienta.
Mi propia casa se llena de colores, se abre a la vida. La certeza de la primavera retumba con nombre propio en mi corazón. Abono y siembro la semilla de mi vientre en encuentros de miradas. La seda que envuelve mi cuerpo calienta el sol del mediodía, y nada añoro en mi presente que se conjugue con tiempo pretérito.
Me gustaría un final con carta de ajuste, unos minutos musicales que reconozcamos al baño María. Una comida con guisantes adeherezados con las escamas de la risa. Quizás en silencio, quizás no.
¿Quien puede decir de antemano, preguntar de antemano, sentir de antemano cuando el espejo no devuelve la imagen propia sino un vacío invisible lleno de sílabas ajenas?
Si el Amor cambia tu ruta, te deseo buenos vientos para tus barcos, un mar tranquilo sin añoranzas, trajes de salivas y besos para tu cuerpo, rellanos de escalera donde la encuentres sin tener que dar traspies, inspiración en tus poemas hecha de realidades que no viajen a paises exóticos donde los pechos se conviertan en mangos, claridad para los días sin luna, vocación pese a las tormentas... En fin, me gustaría que construyeses aquellos sueños que se perdieron en las trincheras, en los manchas de dibujos difíciles, en collares de días descoloridos.
Yo me diluyo en la niebla de la memoria, como el humo ascendente de tus amapolas, pueblo ya de una nación de difuntos entono un último canto que te traiga la mejor de las suertes.

viernes, 12 de diciembre de 2008

Causas raras


Dejó el coche muy bien aparcado, justo delante de la puerta de los grandes almacenes y respiró satisfecho de su habilidad o de su suerte, no lo tenía muy claro.

La Navidad destilaba su hipo lumínico de iconos desgastados. El aire caliente le envolvió al trapasar el umbral que conducía al brillante mundo del consumo. Todos los sentidos se conectaron con la necesidad de regalar, el imparable ritual anual que odiaba aún más que la tortuosa musiquilla que lo acompañaba.

Sintió un vacío en su estómago que identificó al punto: hambre; tras dos horas de conducción y más de tres desde el desayuno, su cuerpo emitía señales ineludibles: la hora de parar había llegado. El sabor a sandwich vegetal llegó directamente de su cerebro y sus pies hicieron el resto.

Cogió maquinalmente el carro de la compra, introdujo la moneda en la ranura, entró por las puertas de seguridad, fue observado por el segureta de la entrada que leía sin interés folletos de oferta. El pasillo principal, la zona de droguería, la frutería a la derecha, los turrones a su izquierda. Adentrándose por él los paños de cocina, escobas y fregonas con productos que aseguraban una limpieza total. En el lateral derecho: la pescadería, la carnicería y los embutidos rodeados de cavas, riojas, penedeses, albariños y demás bebidas espiritosas...

Conocía esta superficie como su propia casa, una sensación de inquietud comenzó a taladrarle las entrañas pero esta vez no provenía de su estómago.

Detuvo el carro en la zona de menaje del hogar y se preguntó qué ocurría.

No podía moverse, su respiración se aceleraba, sudaba y tenía frío al mismo tiempo...

Descubrió imágenes en su memoria llenas de caras familiares, de días de compra mensual, de vaivenes al son de la seguridad que producía el tener las claves de un mapa que posibilitaba alimento y complicidad. Y volvió a sentir el dolor de la traición, el desengaño de la caída de peanas, la asunción de la normalidad de una existencia comunitaria. La aceptación de no ser especial, de no ser diferente, de ser un miembro más de la especie racional... con sus mismos problemas y... sus mismas soluciones.

Tras reconocer la profundidad de la cicatriz, reanudó su marcha. Compró sin alegría aquello que necesitaba, pagó sin sonrisa, y una vez fuera de aquel lugar tan sabido. Volvió a sentirse él, volvió a recuperar la serenidad, volvió a la confianza y al presente. Respirando, aliviado.

Es curioso, como en los sitios más insospechados, nos alcanzan los recuerdos y se agigantan. Ese lugar, testigo imparcial de su existencia, guardaba las sensaciones olvidadas que la ciudad ya no traía. Quién iba a decirle a él, que lo que quedaría de su larga historia de amor, fuesen las compras mensuales en un hipermercado...

Qué raras son las causas, qué inesperados los azares, qué patética la memoria... Salió entre carcajadas, desaparcó su coche.

viernes, 5 de diciembre de 2008

En un tiempo futuro


Cuando sea vejecita quiero un atardecer en malva como fondo de confidencias. Quiero madejas de lana a las que, tirando de un hilo, poder enmarañar y desenmarañar según antojo.

Unos ojos azules para tomar baños calientes que curen el reuma de alma. Chiquillos ruidosos que saquen la lengua a sermones con forma de salmodia para juntar "folgos" y dar "unha carreiriña de can" tratando de alcanzarles entre risas.

Quiero curiosidad intacta ante las sorpresas que traerá la vida y también serenidad para afrontarlas.

Una mañanita que abrigue de los rocíos hechos escarcha por lo querido que perdimos en el camino. Buena memoria para recordar los días luminosos, los abrazos compartidos, los dolores de barriga producidos por la risa, las manos que toqué y me tocaron para reconfortarme.

Paciencia para los achaques que no me permitan volar más que con mi pensamiento. Alas para la imaginación con las que peinar historias y no batallas.

Olvido para los días amargos, los rencores, las indiferencias y tiempo para sacar una enseñanza limpia que no tenga deudas.

Me gustaría un grupo de abuelitas gruñonas y juguetonas capaz de pellizcar nalgas turgentes y estallar en carcajadas. Un grupo de brujitas hacedoras de encantamientos cocinados a la lenta lumbre de la experiencia, prestas al seguimiento de pestañas aleteando insufladas por el nacimiento de un joven amor que humedezca los ojos cuando nos miremos cómplices... Sin rubor ante las emociones, pelearemos como lobas y nos emocionaremos cual gelatinas de color pastel.

Quisiera que ninguna se avergonzase de los surcos de su piel, del deterioro de su cuerpo, que llevásemos el desgaste propio del transcurrir del tiempo con humor, sin anhelo físico de una juventud irrecuperable.

Que el amor ocupe el lugar del apoyo familiar, el motor que mueva nuestras piernas haciéndonos salir de la cama y el sofá.

Mis queridas brujitas, jóvenes, hermosas, brillantes, sabias, AMIGAS... No puedo imaginar conjugar ningún verbo que tenga que ver con vivir, sin la presencia adorada de vuestras miradas... Sé que algún día esas miradas estarán en el mismo lugar y no a tantos kilómetros de distancia...

viernes, 28 de noviembre de 2008

Sueña


En el claro de la luna
donde quiero ir a jugar,
duerme la Reina Fortuna
que tendrá que madrugar.

Mi guardiana de la suerte,
sueña cercada de flor
que me salvas de la muerte
con fortuna en el amor.

Sueña, talismán querido,
sueña mi abeja y su edad;
sueña y si, lo he merecido,
sueña mi felicidad.
Sueña caballos cerreros,
suéñame el viento del sur,
sueña un tiempo de aguaceros
en el valle de la luz.

Sueña lo que hago y no digo,
sueña en plena libertad,
sueña que hay días en que vivo,
sueña lo que hay que callar.

Entre las luces más bellas
duerme intranquilo mi amor
porque en su sueño de estrellas
mi paso en tierra es dolor.

Mas si yo pudiera serle
miel de abeja en vez de sal
¿a qué tentarle la suerte
que valiera su soñar?

Suéñeme, pues, cataclismo,
sueñe golpe largo y sed,
sueñe todos los abismos,
que de otra vida no sé.

Sueñe lo que hago y no digo,
sueñe en plena libertad,
sueñe que hay días en que vivo,
sueñe lo que hay que callar.

Sueñe la talla del día,
—del día del que fui y del que soy—
que el de mañana, alma mía,
lo tengo soñado hoy. Silvio Rodríguez

jueves, 27 de noviembre de 2008

Cambios-2


No tolerar cambiar nada en la vida, que la comodidad sea la bandera que guía nuestro caminar, la indolencia y la anestesia los alimentos más apetitosos de nuestra vida.... me parece, sinceramente, un desperdicio...

Alguién me acusa de intensa y exagerada.

Si, si, si.

Lo soy. Soy exagerada en mi expresión, en mis gestos, en mi autocrítica, en el uso del color en mi casa, en el desparrame de cosas a lo largo y ancho de mis habitaciones, en el sentir de las pequeñas cosas, en la imaginación, en dar importancia a cosas que para los demás no la tienen, en la ilusión que pongo en unas flores o en una bañera limpia, o en un desayuno llevado a la cama.

Soy intensa en mis afectos y también en mis odios.

No soy una santa, no estoy equilibrada, no hago yoga todos los días, ni medito sentada en un cojín. Pienso que no todo el mundo es bueno, pero prefiero partir de la premisa de que todos tenemos algo por lo que ser amados o, por lo menos, no desterrados a la indiferencia. Creo que este no es el mejor de los mundos, creo que hay mucho por hacer, por crecer, por aprender, por sentir, por llorar, por reir, por bailar. Que la vida son dos días y que hay que disfrutar, pero que hay cosas por las que es bueno pararse, por las que es bueno cambiar o intentarlo al menos.

Probablemente no soportaría vivir con alguien exacto a mi, porque me parecería demasiado intenso... Pero tampoco con alguien contrario a mi.
Necesito un poco de cuestionamiento de vez en cuando, de la misma manera que necesito cambiar el lugar de los muebles de mi casa o encender velas, o disfrutar del silencio. Es mi manera de hacer limpieza general. Me siento incapaz de vivir en una casa en la que no se mueva ni un cenicero de la misma forma que no puedo dejar de preguntarme por mis creencias.

Cada cierto tiempo reseteo mi pcu, tiro lo que no sirve, actualizo programas y miro a ver si lo que tengo es realmente lo que quiero. Así soy. Así me quiero, así me acepto. Sin perfecciones pero también sin falsas modestias.

Me gusta hablar de sentimientos y darles vueltas hasta que me entiendo. No soporto pasar página y hacer como qué no me acuerdo de lo oído, lo dicho, lo acontecido. Me siento y dialogo. Intentando aclarar, llegar a conclusiones, cerrar las conversaciones. Odio los problemas no resueltos que vuelven una y otra vez. Me desgastan, me agotan. Son moscas cojoneras de verano y no se irán hasta que abras una ventana, los liquides o cambies de casa.

Una cosa no muy buena, cambiarse a una nueva casa y llevarse una mosca cojonera.... no creeis?

martes, 25 de noviembre de 2008

Cambios


Decía Heráclito que todo fluía, todo estaba en permanente cambio y esa era la esencia de la realidad, ese concepto abstracto que acoge todo este movimiento y lo sustenta convirtiéndolo en un sueño de permanencia, de seguridad, de quietud.
Aceptar los propios cambios no siempre constituye algo fácil. No siempre estamos de acuerdo con lo que la vida nos va trayendo, o lo que suponen las elecciones que tomamos.
Los que creen en el destino piensan que estos cambios vienen "prefijados de fábrica", como una especie de código de barras en el que, además de nuestra fecha de facturación y caducidad, vendrían insertados los momentos encrucijada de la existencia.
Otros opinan que el destino es la disculpa de los cobardes que no admiten la propia responsabilidad de sus acciones y atribuyen a las fuerzas fatales todo cuanto deciden, permaneciendo inocentes pese a que sus actos influyan negativamente en los demás.
Quizás hemos evolucionado en la historia de la humanidad, pero no hay nada nuevo en lo que a la conducta moral humana se refiere. Ya los griegos hablaban de voluntad y libertad como características íntrinsecas a la moral. La petición de "seriedad" aristotélica al Espoudaios, hombre moral, responsable de su propia vida como quehacer.
En la Edad Media ya dirimían entre el libre albedrío o determinación.
Particularmente soy partidaría del pensamiento no determinado. Y digo bien partidaria porque no conocemos prácticamente nada del fin de nuestra existencia como especie, sólo podemos dejarnos encaminar por nuestro pensamiento y responsabilidad individual. Que la fe sea la base de nuestra acción no nos exime como creadores de nuestra cotidianidad.
La libertad es un concepto creado por el ser humano que ha evolucionado y cambiado a lo largo de la historia de la misma manera que la esclavitud.
Así que mi intención vital es aprender de los cambios de mi vida. Intentando siempre ver el lado positivo que me enriquece personalmente y provoca beneficios a los que me rodean. El crecimiento que aportan a mi persona las consecuencias, positivas o negativas, que del cambio se derivan.
Si nos aferramos a una falsa quietud, a una seguridad que nada tiene que ver con la vida, seguiremos moviendonos de crisis en crisis, repitiendo los mismos fallos una y otra vez. Tenemos la responsabilidad de hacer de nuestra vida algo valioso, como individuos y como especie... De nosotros depende.

miércoles, 19 de noviembre de 2008

Poesía y entrañas


Cuando la arena se hizo vestido

abrazaste el mar sin vereda,

trenzando cabellos de espuma,

saltando todas las cercas.


Si tu pie se quebró en el camino

no fue por temor a abrir puertas,

sino a olvidar que las cerraduras

para algunas llaves fueron hechas.


La imagen que te refleja el destino

desenfocada la ves y

no atino

a entender cémo el calor de tu vientre

yo siento centrado en el mío.


Atusa tu pelo y con lazos

celebra el son de la vida

que abierta espera tu vuelta;

tú, siempre dispuesta

a extender tus abrazos

y a no cerrar puertas.

martes, 18 de noviembre de 2008

Amanece


Negra la habitación me trae tu cuerpo, abrigo caliente y suave, enroscado en mi cintura que se abre al caminar de tus dedos en mi orografía. Transito por tu cabello con la espera de que se te abran los ojos, me mires y me reconozcas, me pidas que no me vaya, que me quede a acunarte, a tirar tus runas...

De tu boca, murmullos confusos arrastran el cansancio que no cesa. Impaciente me muevo, despacio, desatendiendo mis atenciones, arrancando velas.

Levanto mis esperanzas y aseo mis telarañas. El bautizo reanuda mis ansias pero el reloj, traicionero, marca el punto de no regreso, la larga cola de espera que cada mañana me mira con rojos ojos .

En la ventana amanece, el cielo se rompe, las estrellas se meten en camisa blanca que ata la luna. Y salgo en puntillas cual bailarina, a esperar la noche que nos auna.

jueves, 13 de noviembre de 2008

Tras la lluvia


Tras la lluvia de la noche, el sol asomaba justo cuando sus ojos se entreabrían. Las pesadillas consiguieron agotarla, dejándola en un estado de vulnerabilidad bastante más exagerado que el habitual.

- Buenos días-
Las lágrimas no rodaban a la velocidad necesaria para que él no descubriese su pesar.

-¿qué te pasa?

-Nada, nada, una pesadilla.-

-Quiéres contármela?-

-Todos aquéllos que me han dañado el corazón juntos en la casa de mi infancia.... La casa estaba sucia, destartalada, pero conservaba aún aquéllos detalles que la hacían reconocible. Mi piano en el mismo sitio, tal y como lo recuerdo. En cambio, la mesa de juegos estaba rota, y había sillas que no le pertenecían.

Una de ella se deshacía cuando la abría... Las telas de arañas y el polvo cubrían las paredes.

Ella se abrazaba a todos los que vivían allí. Representaba el papel de amiga que yo viví en su día. Ninguno se daba cuenta de mi presencia. Incluso cuando me senté en el sofá roñoso del salón los dos que se besaban, se tiraron sobre mi aplastando mi cuerpo.

Me puse furiosa, quería romper todo aquello que no era mío, que se fuesen de la casa, pero mi irritación les era tan ajena como mi presencia. Ni siquiera se molestaban en mirarme.

En el hall entraba Jesús, un amigo al que quería con toda mi alma y que me traicionó, ... recuerdas que te lo conté? Me abrazaba llorando a él bucando consuelo, buscandooo... reconocimiento, espacio, apoyo.... pero sus brazos estaban flojos y su abrazo se escurría como la arena de un reloj. Salía de la casa y me pedían que no volviese, que me llevase mi piano. ¿Pero cómo? No soy lo sufiecientemente fuerte y no puedo bajarlo por las escaleras yo sola. Decido pensarlo y volver en otra ocasión. Cuando espero el ascensor ella me dice que quiere hablar conmigo, sincerarse. Me despierto después de sentarme sobre una fuente, para que ella me cuente, me explique-
- Bueno... es una pesadilla no?- Dijo él mientras la abrazaba.
-Si..., lo es..., pero refleja un patrón de mi vida. Representa todas aquéllas veces en las que no supe defender lo que era mío, mi posición en el mundo, el espacio que ocupo por derecho, porque simplemente soy, el mismo que abandono sin chistar siquiera cuando no me dejo ser yo. Y me duele, me duele darme cuenta de todo lo que he dejado que me oprima, que me aprisione. Me duele darme cuenta de que he sido la carcelera de mi propio encierro. Que hubiera bastado una protesta, un grito, un puñetazo en la mesa o largarme, marcharme.... Mucho antes, muchisimo antes-

Roberto se quedó mirándola fijamente, mientras ella se acurrucaba, necesitaba sentirse acogida, segura, en casa. A él le dio la risa y ella se ofendió.

- Es que... tenías una cara tan simpática-

No le pareció apropiado. Notaba la angustia sentida en el sueño en su propio pecho. Notaba la verdad que el sueño escondía y aún no se había repuesto.... No le pareció apropiado y sacó su caparazón y apretó una a una sus conchas, blindó hasta la última de las fisuras por donde se podía colar un rayo de luz y le dio la espalda.

Roberto lo intentó, volvió a decir que tan sólo era una pesadilla, que no tenía porqué ponerse así... Un nuevo ajuste del blindaje lo mandó a kilómetros de distancia y, entonces, él.... se enfadó.
Esta también era una dinámica conocida, ella suponía que para ambos, en la que ella pide reconocimiento, él se lo da para quitárselo minutos después, ella se blinda, él se va.... Preciosa manera de comenzar la mañana.

-Me niego a quedarme aquí parada compadeciéndome de mi misma- Mentalmente decidió que se ducharía en cinco minutos, desayunaría en otros cinco y que cogería el coche para ir a ver el mar.

Mientras conducía la radio sonaba: "Dejate llevar, por las sensacioneeees Que no ocupen en tu vida, malas pasiones... Esa pregunta que te haces sin responder, dentro de ti está la respuesta para saber... Tú eres el que decide el camino a escoger Hay muchas cosas buenas y malas, elige bien Que tu futuro se forma a base de decisiones Y queremos alegrarte con estas canciones "

Si, ahora era el momento de dejar de compadecerse por el pasado e intentar hacer las cosas bien, escoger bien, para el futuro. Era la hora de ocupar su propio espacio sin odio, pero con firmeza. Abrió la ventanilla y dejó que el olor a mar entrase por cada uno de sus poros, desató su sonrisa.

martes, 11 de noviembre de 2008

La perra del hortelano


La perra del hortelano ladra a la luna que aún no ha salido.
Insulta al sol para que se vaya pero,
cambiando de idea,
le llama,
le apremia a que vuelva el día si la noche no pasa.
La perra del hortelano no discierne entre jardines
porque no abandona
jamás el lugar de donde viene,
volviendo sobre sus pisadas
si pierde de vista el prado
en el que nadie por su nombre la llama.
Rechaza la mano que la acaricia
mordiéndo al tiempo que abraza.
Si el reflejo de su rostro le ofrece el agua,
remueve los lodosos fondos,
más, si no se acuerda de sus ojos
aulla sobre las colinas
para que vuelvas y
tras el alba,
sale con el rabo entre las piernas,
pareciera asustada.
No intentes averiguar qué piensa,
nunca se conduce por nada,
pero negará cualquier intento de explicación, de causa.
Ni contigo ni sin ti la vida aprieta
y, si canta, habla y,
si llora, rie y,
si sale, entra, y
si sana, sangra y,
si ama, ...
y si ama, mata.

viernes, 7 de noviembre de 2008

Aquí te dejo


Un trocito de jabón de canela para que, al lavar tus manos, te llenes de aromas.

Una lámpara de sol con sabor salado.

Un poema a medio acabar como todas nuestras conversaciones.

Un edredón de plumón de ave fenix, que es el más calentito.

Un pico de luna por si hay algo entre tus sienes.

Una copa de vino con brindis de mandarina.

El espacio que hay entre suspiros para que te inspires.

Una partida ganada a nuestro juego favorito.

Tiempo para pensar en lo que más miedo te causa.

Sonrisas de bienvenida al umbral de las puertas que quieras cruzar.

Besos de despedida cuando las abandones.

Seriedad para lo que es importante.
Ligereza para lo que no lo es.
Un mapa donde encontrarme
y una brújula para que te pierdas tú.
Y la certeza de que entres o salgas mi abrazo te estará esperando

jueves, 6 de noviembre de 2008

Los niños duermen... 2ª parte



Como era previsible, Claudia se despidió, cuando se dio cuenta de que no le prestaba la suficiente atención, con un ya te llamaré. El mismo ya-te-llamaré de los últimos tres años y que jamás se producía. Cosa que Eva agradecía sobremanera.
Comenzaba a hacer mucho, pero que mucho frío y sus manos habían adquirido ya la tonalidad morada que indicaba la necesidad de meterse en algún sitio con urgencia. Las cafeterías llenas de gente no le parecieron una opción deseable. Pensaba en el ruido producido por todas esas conversaciones con timbre made in spain a todo volumen y se aturdió antes de probarlo siquiera. La Biblioteca municipal le pareció la mejor opción. Silencio, calor y probablemente una máquina de café con la que calentarse por dentro.
Le gustaba mucho el edificio donde estaba instalada, una construcción de las pocas del barrio antiguo que se conservaban en un buen estado y a la que no habían destrozado con una rehabilitación que traicionase su carácter. Las ventanas azul cielo le daban un aire de casita de muñecas, de contener misterios llenos de hadas, brujas, ogros y demás seres fabulosos.
-Muy apropiado con el día que llevo-pensó. Así que entró deambulante y se dirigió al piso de arriba, donde estaban las novelas y la poesía... Un poco de lírica le haría bien.
La sala estaba vacía y se sintió reconfortada por el silencio, el espacio y toda una gama de posibilidades en las que zambullirse manteniendo su mente ocupada. Abrió el buscador y consultó el fondo de la biblioteca, Belli Gioconda, le pareció una buena opción. Había leído sus novelas pero nunca había conocido su poesía. Tras pedir el libro en la recepción, recordó un juego de la adolescencia evocado por el olor a papel, tinta, tactos y pieles de los libros de biblioteca. Aspiró profundo aquel aroma y escuchó las voces de sus amigas....
- A ver.... qué me pasará si me lio con Pablo-
- Respira hondo y céntrate en el tema que preguntas y después abre una página y lee lo que pone-
Las risas acompañaban este juego que nunca dejaba huella porque jamás nadie retenía ni una sola palabra de lo respondido en la consulta. Sonrío y se dejó llevar. Respiró profundo, abanicó las páginas del libro y abrió
Uno no escoge el país donde nace;
pero ama el país donde ha nacido.
Uno no escoge el tiempo para venir al mundo;
pero debe dejar huella de su tiempo.
Nadie puede evadir su responsabilidad.
Nadie puede taparse los ojos, los oidos,
enmudecer y cortarse las manos.
Todos tenemos un deber de amor que cumplir,.
una historia que nacer
una meta que alcanzar.
No escogimos el momento para venir al mundo:
Ahora podemos hacer el mundo
en que nacerá y crecerá
la semilla que trajimos con nosotros.

Una lágrima rodó por su rostro... y enmudeció.

martes, 4 de noviembre de 2008

M.


Enciendo mi vela y susurro tu nombre para que el viento de palabras galope hacia ti ahora, ráudo y caliente como mi aliento....

Y recorra mares, montañas, desiertos, bosques, soles y nieves hasta llegar donde tú eres.

Que forme un remolino, una cuna donde mecerte, con brazos sin aprieto que te recojan, limpiando verdes.

La flor invernal que no viene, cuide tus primaveras, vigile tus sienes. reciba el cariño que merece.

Sin oscuridad no hay luz, sin amor solo muerte. Deja que fluya de ti y te llene de bienes.

Del duelo que teje el destino, siempre tenemos la suerte, plantando aunque no veamos lo que aún está en simiente.

Así que hermana mía desata tu canto en noviembre y toma mi mano si quieres, mi corazón.....

YA LO TIENES

jueves, 30 de octubre de 2008

Propuesta


Si tus labios acarician mi boca,

mil lagartos anidan en mi vientre,

moviendo sus colas al unísono,

desatan la sed que busca fuente.

Y bebemos del agua que alivia

distancia de tu frente a mi frente,

sabiendo del retoño plantado
para que no nos encuentre la muerte.

Tú quieres que plante tu huerta

que coja mi azada, y más fuerte

riegue de colores los vientos

que azotan detrás de tu mente.

Yo miro, perpleja, el sonido

de tu voz que mi espalda acaricia

queriendo buscar margaritas

ordenadas siguiendo el camino.

Sin sentido me encuentra la aurora,

sin sentido no espero relojes,

sin sentido mi casa es tu casa....

sin sentido...
solo sintiendo.

viernes, 24 de octubre de 2008

Los niños duermen en sentido contrario que el girar de la tierra


Paseaba sin rumbo fijo, los ruidos de la ciudad acompañan meciendo los pensamientos que se suceden sin orden, arrastrando desde la lista de la compra a la consciencia de la luz ambarina que tiñe de otoño las aceras.
Eva no quiere pensar, no quiere dar vueltas a la conversación que horas antes le provocara un terrible dolor de cabeza.
- No pensar, no pensar, no sentir-
Una mujer embarazada bebe agua de la fuente de la plazuela. Eva no puede dejar de mirarla, de observar la protuberancia de su vientre, el botón que sobresale como si se dispusiese de una palanca de expulsión accionada a su debido tiempo. La mujer se reincorpora con cuidado, sus movimientos son lentos y dificultosos, un baile ralentizado, lateral. Es su expresión la que denota que no falta demasiado para el gran momento, todo requiere demasiado esfuerzo. Le sonríe cuando pasa por su lado mientras ella no logra dibujar más que una mueca.
-Mi vientre... logrará mi vientre llenarse de vida, inundarse del agua necesaria para vencer toda esta sequía? Creo que ya soy demasiado mayor. cuánto tiempo tendría la energía necesaria para jugar con un niño. Es un capricho desear ser madre? El acto más egoísta de la mujer? Porqué se tienen hijos? Qué es lo que lleva a una mujer a esa decisión que cambiará por completo su vida, y que la mantendrá atada per vitam por un cordón invisible a un ser que no es ella misma?-
Los peatones,que esperaban para cruzar,empujaron su cuerpo hasta la acera de enfrente. se dejaba ir sin voluntad. Sólo caminar y mirar, caminar y mirar, sin detenerse, sin fijarse, sin profundizar, como quien ve pasar las nubes con sus cambiantes formas sin detenerse en ninguna.
Otra mujer empujaba un carrito con dos gemelos abrigados hasta los dientes en sus respectivas sillitas. A Eva le pareció que aquellos niños entendían mejor que nadie su estado de ánimo, miraban sin ver colores, siluetas, piernas que iban y venían, sin apego, sin interés, mareados por el movimiento del que permanecían ajenos.
- Cariño.... Qué te sucede?-
Esa voz le pareció familiar y la hizo salir de su trance devolviéndola a la realidad.
- Ah! Hola... no te había visto... iba despistada-
-Y tan despistada mona, que casi te me echo encima. Llevo saludándote con la mano desde dos calles atrás y tú nada... En la himnopia.... Bueno y qué tal cuéntame ¿cómo estás?
-Bien, bien estoy....
Eva sabía que no tenía que contestarle a su amiga, que en seguida se pondría a cotillear de todo bicho viviente, como decía, y ella podría seguir con este estado insensible en el que se hallaba. Visualizó una pompa de jabón aislante del exterior en la que sentirse segura y sola. Desde que la creo sólo podía ver los labios de Claudia moviéndose sin parar, diciendo palabras que no entendía. Por primera vez en el día sonrió.

lunes, 20 de octubre de 2008

Mujer habitada


El prisma de mi ventana se rompe en pequeños arco-iris, danzan en las paredes violetas que me contienen. La luz tenue que roza mi piel calienta sin quemar el cansancio de un día de trabajo.
Recorro la habitación con mis ojos; por si me reconozco en los objetos que la adornan y me hallo de nuevo en las conchas, de nuevo en la gorda bailarina que cuelga del hilo dorado donde, suspendida, soporta en puntas la ligereza de una obesidad flexible. De nuevo en las piedras semi preciosas que llenan la cesta que la amistad tejiera en aquel maravilloso viaje; de nuevo en el espejo en el que la ninfa italiana sigue tomando su baño.
A mi derecha la estantería repleta de libros que leí en su momento y alguno nuevo que me espera. Las bibliotecas son las coordenadas de la propia historia, revelan el ser de quienes las poseen, hablan a gritos de la vida, las necesidades, las dudas, los desengaños, las alegrías. Peldañitos de una escalera desde la que configuré el mundo, mi mundo.
También la música me transporta a horas pasadas y me promete más horas de compañía. Todo lo viejo se hace nuevo, alquimia de esperanza, de ahora, de después.
Mi reflejo en el espejo sonríe, sereno, carente de histriónicas emociones ni de enormes dudas. Me dejo conducir por el flujo de lo vital que siento en mi cuerpo. ¿Es la de siempre? ¿Soy la de siempre? En momentos como este, en el que todo parece confabular para la paz, creo que no. Que soy otra más relajada, más segura, más acompañada por la certeza de no estar sola.
La presencia del cariño impregna las paredes como pintura renovada todos los días. Qué grato, que acogedor el abrazo con el que mis ojos se abren cada mañana. Que inspirador salir por la puerta a trabajar, a luchar con las obras, el tráfico, las prisas, sabiendo el lugar exacto en el que quiero estar. Que coincidencia que este lugar sea mi habitación, con este sol, estos muebles, estos adornos, esta sensación de placidez. Que raro se me hace que no quiera cambiar nada, que todo esté bien, que no haya deseos, ansias, bajones...
Puede ser que la paz se contagie ¿no crees?

martes, 7 de octubre de 2008

Villa verde con veleros??



En la ventana del mediodía una carta se posó.... Traía onomatopeyas perfumadas y cristalinas preposiciones que taconeaban al son de un bolero. El destinatario insomne abrió sin mucho afán el misterioso sobre que aleteaba contracturado.Querida como estás?Yo bien.CuídateTránsfuga de confesionario, martillea el apéndice nasal que antaño descubriera fragancias de desengaño. Ni siquiera los pendones recordaban el sonido de tus suelas. No reconozco el color de las sílabas, que pronunciadas, se agolpan en dictado. A mis violines les falta tensión para afinar los arcos. Tampoco los cefalópodos que navegan en tu bañera conocen la suavidad de las esponjas, mientras las pompas de jabón que te regalé en tu onomástica explotaron llenando de agujas mis ojos. No lo sentiste. No sufriste la irritación momentánea que traen los arcoiris tras la tormenta. Tu lluvia es gota fría, asola cuanto amarillea al filo del flexo y mientras tanto, tarantulas invisibles anidan en mis hombros, arañan el púbico camino que lleva sin sermones a la cuesta de tu alma. Omníricos entremeses que flameas sin escarcha. Dédalo no te escucha porque sordo lo encontraste cuando airado refundabas el pilar de tu cariño. Sin segundos marche hacia el horizonte cuando signos de interrogación trastocaron mi mochila en zapatillas de felpa.
Acuesto la impaciencia en edredones compartidos y no doy plazos a las agujas que marcan el correr del olvido del personaje sin repuesto. La novia, a punto de iniciar una marcha desnupcial, renunció a tirar un ramo abierto de espigones en tormenta de verano.
Llego, voy, marcho, vengo, coordenadas de dirección que marcaron el rumbo del espejo, flotante en un canal de Venecia. La rosa de los vientos de la ignorancia quizás sea mejor compañera que el carril de la autopista que conduce a tierras moras. La sequía del verano .... tras la puerta.

lunes, 6 de octubre de 2008

Constelaciones


Persigo tu chistera por debajo de las piedras.
En espiral de espejos alargadas las siluetas,
ancestros en baile de máscaras.
Acampa el alma ... espera,
llaves, recodos, sendas con huellas.
De ti nada temo, pues proteges la pausa
del que sabe sin retorno una vez primera.
Al que grita atiendo, al que duerme velo,
sin fronteras el tiempo, alfa y omega.
Lápidas sin nombre, camino de estrellas
sólo del mapa recuerdo
sin olvidar la existencia
de los que me precedieron,
los eslabones de mi cadena.

domingo, 21 de septiembre de 2008

Otoño


Llega el otoño a mi terraza. Las gotas mojan la sombrilla, las hamacas.
Todo húmedo, rezumando agua al tiempo que del exterior un aroma a tierra mojada y algas me rodea mientras observo cómo ha cambiado la luz. Como palidece el sol del mediodía en una sinfonía de colores tenues como caricias. Me siento protegida como un abrazo cálido, la naturaleza sintoniza con mi ritmo y me aquieto.
Las preguntas que intento contestarme siguen presentes, sin violencia ocupan mi pensamiento y no tengo afán de respuesta, tan sólo las dejo acompañarme como si pendiesen de hilos invisibles con los que flotar a mi alrededor.
Por qué necesito conocerme, entenderme? Es esto una necesidad de todas las mujeres o simplemente se reduce a un comportamiento compulsivo que denota una neurosis madura. Siento que necesito verme despacio, haciéndome amiga de mis errores y celebrando mis aciertos. Por qué hay mujeres con las que comparto esta necesidad y sin embargo no conozco a ningún hombre capaz de sentarse a revisarse antes de pasar página?
No intento reivindicar la lucha de sexos, o buscar aquello que nos diferencia pero por qué las feminas que me rodean se quejan de la falta de comunicación, de la falta de conversaciones en las que extraer conclusiones positivas que ayuden a saber quién se es y dónde se puede mejorar. Todos estaríamos de acuerdo en que los pueblos que no conocen su historia están condenados a repetirla. ¿Por qué no estamos en el mismo convencimiento cuando esto se reduce a un ámbito privado. Un ámbito de dos.
En mi utopía relacional veo a parejas separadas hablando de su relación, buscando con honestidad aquello en lo que reconocerse y conservarse y aquello de lo que distanciarse y superarse.
¿No sería más fácil? No nos ayudaría a todos ser compañeros, preocuparse por el otro y por uno mismo? A no dejar que el tiempo cierre heridas llenas de suciedad y sangrando, que se nos enquisten en conductas repetitivas una y otra vez? Porqué no aprender en vez de olvidar. Y después despedirse con la sensación de haber recorrido un camino en el que ha habido de todo: piedras, flores, atardeceres, tormentas... Un sendero que ya no se va a volver a caminar pero del que poder guardar un bonito recuerdo.
Ya veis, acabo de llegar del verano, del sol, la playa y las noches cuajadas de estrellas y el otoño me ha atrapado en su energía meditativa, interior y suave. Así que no me resisto, me paro un momento para compartir mis pensamientos con esta ventana luminosa a vuestos ojos. Unos conocidos, otros no. Pero bienvenidos a este cambio de estación, esta nueva curva en la espiral de la vida.

domingo, 10 de agosto de 2008

Atila


Rey de los Hunos, dice el dicho que por donde pasaba no crecía la hierba en clara alusión a lo numeroso de su ejército y el uso de elefantes como vehículos de transporte terrestre, vamos lo que vendría a ser en la actualidad uno de esos tanques con ocupación externa.
Pues una vez hechas las presentaciones puedo decir que me he sentido como él gran parte de mi vida. Desde la adolescencia he pensado que yo era una especie de atila amiguil que exterminaba a las personas de mi entorno y comenzaba nuevos conocimientos. Así en un círculo interminable. Una y otra vez a lo largo tres décadas me enfadaba con mis amigos y hacía unos nuevos. Mi interlocutor tal vez se esté preguntando en este mismo instante qué hay de raro en cambiar de amigos. Nada. Pero yo tenía la extraña impresión de que no cuidaba bien mis relaciones y por eso se iban al traste. O lo que es lo mismo, que la culpable siempre era yo. Que había algo en mi carácter que me hacía tan intolerable que acababa por estropear algo hermoso.
Hace unos días hablaba con una de esas amigas del alma con cuya amistad me hace sentirme afortunada y me dijo que ella no tenía esa impresión de mi, más bien lo contrario. Y hace breves momentos me puse a pensar en cuáles son mis amigos y hace cuánto tiempo les conozco. Cuantitativamente hablando tengo amigos desde el instituto. He cambiado de ciudad en tres ocasiones y mantengo amistad con personas de esas tres ciudades.
Todo este rollo viene a mi descubrimiento, evidentemente teórico, de que la vida te deja determinadas personas, pocas en número pero grandes en sentimiento, en comunicación, en cuidado, en libertad, en independencia, en definitiva en AMISTAD. Y eso es lo importante. Esa etiqueta sobre la necesidad de relación amistosa con un montón de gente es tan absurda como lo es una película americana sobre la animadora popular. Todas las ideas que nos inculcan sobre la socialidad, sobre la necesidad de perdernos o identificarnos en un grupo no me valen ya. Reivindico la individualidad en este segundo de descubrimiento. La individualidad como relación de individuos, de persona a persona, chic to chic. No más grupos tomados como un bloque, solamente nombres propios. Y si después el /ella decide unirse en un ellos ocasional y voluntario fantástico.
La verdad es que no puedes escaparte de ti mismo. Todos y todas cuando nos metemos en la cama, justo en este instante en que los ojos se cierran y todo se diluye, estamos SOLOS. Me gustaría compartirme desde ahí. Desde estar a gusto en ese instante y a la mañana siguiente cuando abro los ojos. Pensando que es la vida la que se lleva personas de tu lado, dar las gracias por el tiempo compartido y seguir caminando y encontándote compañía con la que caminar el rato que nos toque. Mirando crecer la hierba en los lados del sendero.